Ver a tu hijo o hija cojear o quejarse de dolor después de un partido de fútbol o una clase de gimnasia es motivo de preocupación para cualquier padre. Una de las causas más frecuentes de este dolor en la etapa de crecimiento (generalmente entre los 8 y 11 años en las niñas, y entre los 10 y 14 años en los niños) es el Síndrome de Sever, también conocido clínicamente como apofisitis calcánea.
A menudo se confunde con unas simples «agujetas» o un mal gesto, pero ignorarlo puede cronificar la molestia y obligar al niño a abandonar su deporte favorito. En este artículo te explicamos desde un punto de vista biomecánico por qué se produce y cómo lo tratamos en consulta.
Anatomía del Síndrome de Sever: ¿Qué ocurre exactamente en el pie del niño?
Para entender esta lesión, debemos fijarnos en cómo crece el hueso. En los niños, el hueso del talón (el calcáneo) no está completamente solidificado (osificado). En su parte posterior tiene una zona de cartílago llamada placa de crecimiento o apófisis, por donde el hueso se va expandiendo.
Justo en esa misma zona se inserta el tendón de Aquiles (que viene de los gemelos) y, por la parte inferior, la fascia plantar.
Durante los estirones propios del crecimiento, los huesos suelen crecer más rápido que los músculos y tendones. Esto provoca que el tendón de Aquiles esté excesivamente tenso y ejerza una tracción mecánica constante sobre el cartílago de crecimiento del talón. Esa tracción, sumada al impacto de correr o saltar, inflama la zona y produce el dolor.

Factores de riesgo: ¿Por qué a mi hijo y no a otros?
Aunque el crecimiento es el factor principal, existen detonantes biomecánicos y externos que explican por qué unos niños lo sufren con intensidad y otros no:
- Deportes de impacto: Es muy común en fútbol, baloncesto, atletismo o gimnasia rítmica.
- Calzado inadecuado: El uso de botas de fútbol con tacos en superficies duras (como césped artificial muy desgastado) o zapatillas con poca amortiguación en el talón aumenta el estrés en la zona posterior del pie.
- Alteraciones en la pisada: Los niños con pies planos, exceso de pronación (hundir el pie hacia dentro) o acortamiento de la musculatura posterior acumulan mucha más tensión en el pie.
Síntomas clave para identificarlo en casa
A diferencia de los adultos, los niños rara vez fingen o exageran un dolor limitante en el pie. Las señales de alerta del Síndrome de Sever son muy específicas:
- Dolor intermitente ligado a la actividad: El niño camina bien por la mañana, pero el dolor aparece durante o justo después del entrenamiento.
- Marcha de puntillas: Para evitar que el talón toque el suelo y destensar la zona, el niño tiende a caminar sobre las puntas de los pies de forma inconsciente.
- El «Squeeze Test» (Test de compresión): Si presionas suavemente con los dedos índice y pulgar en ambos laterales del talón del niño, referirá un dolor agudo.
- Rigidez matutina: Dificultad o torpeza al dar los primeros pasos al levantarse de la cama.
Diagnóstico y Tratamiento Podológico: Nuestra metodología
El error más común es recomendar el reposo absoluto y esperar a que el niño crezca. Si no abordamos la causa mecánica, el dolor volverá en cuanto retome la actividad.
En nuestra clínica, el abordaje del Síndrome de Sever comienza con un estudio biomecánico exhaustivo de la pisada infantil. Evaluamos de forma precisa las presiones plantares, la dinámica de la marcha y los ejes articulares. Según este diagnóstico, diseñamos un plan de tratamiento integral:
- Soportes plantares (Plantillas personalizadas): Fabricamos plantillas a medida basadas en la morfología exacta del pie del niño. El objetivo de este tratamiento ortopodológico es modificar el reparto de cargas, neutralizar los movimientos nocivos que agravan la inflamación (como el exceso de pronación) y destensar mecánicamente las estructuras posteriores. Así conseguimos que el talón descanse y se desinflame incluso mientras el niño sigue en movimiento.
- Pautas de fisioterapia y estiramientos: Enseñamos al niño y a los padres ejercicios específicos y controlados para elongar la musculatura acortada.
- Revisión y prescripción de calzado: Asesoramos sobre qué tipo de zapatilla deportiva o bota es la más adecuada para proteger su anatomía en esta etapa crítica de desarrollo.
Conclusión
El Síndrome de Sever es un problema temporal (desaparece de forma natural cuando el cartílago de crecimiento se solidifica y se convierte en hueso duro, alrededor de los 14 o 15 años). Sin embargo, ningún niño debería soportar meses o años de dolor que limiten su desarrollo deportivo y social. Con el tratamiento biomecánico adecuado, la gran mayoría de los pacientes vuelve a jugar sin dolor en cuestión de semanas.
No asumas que el dolor es el precio a pagar por dar el estirón. ¡Revisa su pisada hoy y devuélvele la alegría de jugar sin molestias!