¿Tu esguince de tobillo no termina de curar? La clave puede estar en la osteopatía

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El esguince de tobillo es una de las lesiones más comunes, especialmente en el ámbito deportivo, y muchas veces deja secuelas si no se trata adecuadamente. Desde la osteopatía, no solo se busca aliviar el dolor y la inflamación, sino también restaurar la movilidad y el equilibrio estructural del pie y de todo el cuerpo.

El esguince de tobillo y más concretamente el esguince lateral externo es una de las lesiones más frecuentes, causada por un movimiento brusco en inversión y flexión plantar (el pie se dobla hacia dentro y hacia abajo) provocando la distensión del ligamento lateral externo del tobillo (Grado 1) y en casos graves hasta su rotura (Grado 3). Este ligamento está formado por tres fascículos bien diferenciados.

  • Al torcerse el tobillo, el astrágalo se desplaza anterior y medialmente dentro de la mortaja tibio-peronea.
  • El peroné distal tiende a moverse hacia anterior e inferior.
  • Esto provoca tensión y posible microrrotura de los ligamentos laterales externos.
Diagrama anatómico del tobillo que muestra el peroné, el astrágalo y el ligamento peroneoastragalino anterior (LPAA), clave en el tratamiento de osteopatía en Clínica San Delfín
Vista lateral de la articulación del tobillo

Tras el traumatismo, aunque el ligamento cicatrice, quedan bloqueos articulares residuales en los huesos del retropié y mediopié:

HuesoDesajuste habitualConsecuencia funcional
Astrágalo (talus)Rotación interna y anteriorizaciónPérdida de flexión dorsal, sobrecarga anterior
Peroné distalDesplazamiento anterior e inferiorDolor en maléolo externo, restricción articular
CalcáneoInversión y rotación internaDisminución de la adaptación del retropié
CuboidesSub-luxación inferior y medialDolor plantar lateral, sensación de “piedra en el zapato”
NavicularElevación y desplazamiento medialAlteración del arco interno
TibiaRotación externa compensatoriaAfecta la rodilla y la pelvis ipsilateral

Un esguince no tratado correctamente puede generar:

  • Alteraciones de la marcha y de la carga (cojera o apoyo asimétrico).
  • Bloqueos ascendentes: rodilla, cadera, sacro y columna lumbar.
  • Tensiones miofasciales en la cadena lateral del cuerpo.
  • Recidivas por déficit propioceptivo y mala mecánica articular.

El osteópata no solo se centra en el tobillo, sino que evalúa toda la cadena articular y fascial, porque un esguince altera el equilibrio de todo el miembro inferior.

Objetivos de la evaluación:

  • Identificar el tipo y grado del esguince (ligamento lateral externo, medial o sindesmosis).
  • Detectar lesiones asociadas: peroné, astrágalo, cuboides, escafoides, rodilla o pelvis.
  • Analizar la propiocepción y los patrones de compensación (cómo el cuerpo redistribuye el peso o la carga).
  • Observar restricciones fasciales o circulatorias.

Fase aguda (primeros 3–5 días)

Objetivo: reducir dolor, inflamación y evitar rigidez.

  • No se manipula directamente el ligamento lesionado.
  • Se aplican técnicas suaves:
    • Drenaje linfático y venoso para reducir edema.
    • Equilibrio tónico reflejo para relajar la musculatura periarticular.
    • Corrección indirecta de la posición del peroné o del astrágalo (sin forzar).
  • Se aconseja reposo relativo, vendaje funcional o kinesiotape, y elevación de la extremidad afectada.

Fase subaguda (a partir de la 2ª semana)

Objetivo: restaurar movilidad y equilibrio estructural.

  • Técnicas estructurales suaves sobre:
    • Peroné proximal y distal.
    • Astrágalo y calcáneo (muy importante reequilibrar el retropié).
    • Cuboides y escafoides si hay bloqueos.
  • Técnicas miofasciales para liberar la fascia plantar, el tríceps sural, peroneos y tibiales.

Fase de recuperación funcional

Objetivo: reeducar la propiocepción y prevenir recidivas.

  • Ejercicios de equilibrio y fortalecimiento (propiocepción en superficies inestables).
  • Revisión global del esquema corporal: pelvis, rodillas y columna lumbar.
  • Ajustes finales si hay persistencia de bloqueos o disimetrías funcionales.

El esguince de tobillo puede generar compensaciones a distancia:

  • Pelvis en rotación posterior o anterior por alteración de la carga.
  • Tensión en la cadena fascial posterior, afectando a la rodilla y la zona lumbar.

Por eso, el osteópata busca restaurar la movilidad de todos los ejes corporales, no solo el tobillo.

  • Crioterapia los primeros días, luego calor suave si hay rigidez.
  • No inmovilizar en exceso (excepto en esguinces graves).
  • Masaje circulatorio y drenante.
  • Ejercicios activos de flexión-extensión y eversión-inversión progresivos.
  • Revisión osteopática incluso semanas después de la recuperación: muchas recidivas se deben a un astrágalo o cuboides mal posicionados.