El dolor es una señal que utiliza nuestro cuerpo para avisarnos de que algo no va bien. A veces su origen es sencillo, como una sobrecarga muscular; otras veces puede venir de estructuras más profundas. Entender de dónde viene el dolor es fundamental para poder tratarlo correctamente y evitar que se haga crónico.
En Clínica San Delfín, nuestro objetivo es ayudarte a comprender qué te ocurre. Por eso hemos desarrollado esta guía sencilla para que identifiques el origen de tu dolor y sepas cómo actuar.
1. Dolor visceral: Cuando la alarma viene de dentro
A veces, ese dolor que sentimos en la espalda, el abdomen o las costillas no proviene de los músculos ni de los huesos, sino de un órgano interno.
- ¿Cómo reconocerlo? Es un dolor difuso, muy difícil de localizar con un solo dedo.
- Señales clave: No cambia según la postura o el movimiento (te duele igual estés tumbado o de pie). Puede sentirse tanto en la espalda como en la parte delantera del tronco y suele venir acompañado de síntomas como fiebre, náuseas, sudoración, diarrea, dificultad para respirar o taquicardia.
2. Dolor vascular: Problemas de circulación (Atención especial)
El dolor relacionado con alteraciones circulatorias es una «bandera roja», es decir, un signo que indica que podría ser necesario acudir al médico con rapidez.
- Falta de riego grave (Isquemia aguda): Produce un dolor muy intenso, palidez, frío y falta de pulso. Puede aparecer hormigueo o incluso parálisis. Este cuadro es una urgencia médica y requiere derivación inmediata.
- Falta de riego crónica: Se caracteriza por un dolor al caminar (conocido como claudicación) que mejora cuando te paras a descansar. Suele acompañarse de piernas frías o cambios en el color de la piel.
- Insuficiencia venosa (Retorno lento): Provoca una sensación de pesadez y cansancio constante en las piernas. Las piernas se notan inflamadas, rojas y calientes, empeorando al estar mucho tiempo de pie. Puede haber varices.

3. Dolor neuropático: Cuando el nervio está «pinzado»
Aparece cuando un nervio está irritado o comprimido. Este dolor es muy característico y fácil de distinguir.
- ¿Cómo identificarlo? Se extiende siguiendo un recorrido muy claro (como ocurre con la famosa ciática).
- ¿Qué se siente? Puede ser continuo y quemante (como un ardor profundo), o intermitente con sensación de «corriente eléctrica». Suele ir acompañado de hormigueos, calambres o debilidad.
- Bandera Roja: Si junto a este dolor notas una pérdida de fuerza repentina, es una urgencia médica.
4. Dolor somático: El «dolor del día a día»
Es el tipo más habitual en nuestra consulta. Proviene de los músculos, tendones, fascias, ligamentos o de las propias articulaciones. Principalmente, lo dividimos en dos tipos:
- Dolor mecánico: Es el típico dolor de tendinopatías, sobrecargas musculares o bloqueos articulares. Aparece con el movimiento o al adoptar ciertas posturas, y mejora con el reposo. Tiene un desencadenante claro (un mal gesto, un sobreesfuerzo) y, aunque puede haber rigidez por la mañana, dura muy poco tiempo.
- Dolor inflamatorio: Es el típico de alteraciones reumáticas. Es continuo, duele incluso de noche y no mejora con el reposo. La rigidez matutina es prolongada (más de 2 horas) y no suele tener un desencadenante claro.
En Clínica San Delfín estamos para ayudarte
Nuestro enfoque combina empatía, ciencia y experiencia. Sabemos que cada persona es diferente, y por eso:
- Hacemos una valoración completa para encontrar el verdadero origen de tu dolor.
- Diseñamos un plan de actuación personalizado.
- Te explicamos cada paso para que entiendas tu proceso de recuperación y te damos herramientas para que mejores también fuera de la consulta.
¿Te duele y no sabes por qué? No lo dejes pasar.